Los
siguientes dos pasajes de Casi Una Mujer
de Esmeralda Santiago tienen unas buenas
comparaciones; los dos ejemplifican los deseos de la protagonista Esmeralda y
también los dos se encuentran al final de un capítulo. En la página 61, Esmeralda empieza el último párrafo
del capítulo “Pero siguen siendo ilegítimos…” diciendo,
«Yo quería
una vida diferente a la que tenía.»
Luego, en
el capítulo “Tenía la música por dentro…” en el último párrafo, lo cual se
encuentra en la página 210, pero esta vez en el medio, Esmeralda dice,
«Estaba
hastiada de la lucha constante entre la vida que quería y la que tenía.»
Las dos frases muestran la misma cosa, que
Esmeralda no solo quiere su libertad sino también quiere ser la que hace sus
propias elecciones. La que elige por sí
misma. Entonces, ¿por qué elegiría yo
dos pasajes que dicen la misma cosa?
Pues, hay que ver en dónde aparecen los pasajes; se encuentra casi 150
páginas aparte uno al otra, básicamente la mitad del libro. A lo largo de toda la novela y todo el drama
Esmeralda sigue buscando su propia forma de libertad. Lo interesante es que al momento del segundo
pasaje Esmeralda ya ha cumplido muchas cosas en su vida pero todavía no siente
la libertad que desea.
Como seres humanos, siempre queremos más. Lo que tenemos nunca es suficiente, así
dicen, pues es un rasgo de los seres humanos.
Lo mismo se puede relacionar con la vida y los deseos de Esmeralda, una portorriqueña
que vive en Nueva York. Esmeralda no
puede escapar de las demandas estrictas de su familia, especialmente las de su
mamá. Todos buscamos la libertad, pues es
un derecho humano. Pero Esmeralda no la
puede encontrar en la forma que la desea.
Si preguntamos a la Esmeralda que existe en la página 61 si estaría
contenta con su libertad y los éxitos que alcanzó en la página 210, es muy
probable que diga otra cosa. Pero como
la condición humana dicta, después de lograr todo esto, sigue no contenta con
todos sus logros.
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