Monday, April 21, 2014

Cómo las hermanas García se enfrentan con el rol de la mujer



En De cómo las muchachas García perdieron el acento, otra vez sale el tema del feminismo, pero específicamente trata de las diferencias entre las cultura feminista de los Estados Unidos y la de la República Dominicana.  Porque la primera parte de la novela consiste mayormente en los años 70s durante el movimiento feminista en los Estados Unidos, hay un gran choque del rol de las hermanas cuando regresan a la República Dominicana, lo que es evidente en lo que dice Manuel en la página 127,

“Las mujeres no hacen eso aquí.  A lo mejor ustedes hacen las cosas de otra manera en los Estados Unidos de América, pero eso no lleva a las gringas a ninguna parte. La mayoría se divorcian o se quedan jamonas, y no tienen nada mejor que hacer que consumir drogas y acostarse con cualquiera.”

Manuel también cree que los hombres tienen la responsabilidad de mantener lo que hacen las mujeres; tienen el poder de decirles no y lo que deberían hacer, cómo es evidente en la página 125 cuando Manuel otra vez dice,

“Sí, las mujeres tienen derechos pero los hombres llevamos los pantalones.”

Si los hombres llevan los pantalones, ¿qué derechos tienen las mujeres?  Para mí este refrán de  “los hombres llevan los pantalones” es algo ridículo y anticuado, pues no se puede decir que las mujeres tienen derechos y que los hombres llevan los pantalones porque los dos están en desacuerdo en el sentido de que si uno existe el otro no puede.  Después, Manuel sigue intentando dominar las acciones de Fifi cuando él regaña algo que ella le dice, lo que es evidente en la conversación entre los dos en la página 125,

“¡No tienes derecho a decirme qué es lo que puedo hacer y lo que no!”, (dice Fifi).
“¿Qué no?”, contesta él desafiante.

Esta conversación demuestra que Manuel no va a aguantar que su chica lo cuestione o que lo domine.  Manuel quiere todo el control de la relación o no va a haber una.
            En los Estados Unidos, las hermanas vivieron con más libertad, aprendiendo de una cultura en dónde las ideas feministas empiezan a tener dominio.  En la República Dominicana, el rol de las mujeres es casarse y cuidar a su familia, pero a una edad muy joven, incluso antes de ir a vivir en los Estados Unidos, Yoyo ya tenía ideas feministas, pues le encanta que su tía nunca se hubiese casada.  En la página 237, Yoyo piensa a sí misma,

A mí no me parecía que mi tía fuera menos por el hecho de seguir soltera.  En realidad, como niña marimacho que era yo, tenía todas las intenciones de seguir sus pasos.

Estas ideas del rol de las mujeres en la cultura, que sea estadounidense o dominicana, tienen un gran impacto en las hermanas.  De verdad, están entre las dos culturas, no solo pertenecen a una y por eso se enfrentan con varios problemas.  Como podemos ver, no están de acuerdo con lo que espera de ellas su familia pero tampoco quieren asimilarse al rol más libre de la mujer en la cultura estadounidense, pues por eso se quedan con una identidad fragmentada.

La importancia del color de la piel en la República Dominicana

“Era una niña que habría podido pasar por americana, con sus ojos azules y piel blanca… y de repente se dio cuenta, de manera impersonal, como si alguien americano e importante, alguien como el doctor Fanning, lo afirmara: era bonita.” (página 190)

En la República Dominicana y en la mayoría del Caribe así piensan; para ser bonito hay que tener piel blanca, ser rubio y tener los ojos azules.  A lo largo de la novela De cómo las muchachas García perdieron el acento es evidente que el color de la piel de la gente se nota.

“…su madre solía untarle para que esa blancura lechosa aclarara su negra piel cuando era bebé.” (página 270)
“El otro, también grande y de piel clara, parecía de más edad por los rasgos de sus cara…” (página 167)
“Pupo se sienta entre esos desconocidos blancos, avergonzado y arrinconado.” (página 222)
“La figura delgada y huesuda del jardinero, cuya cara morena iba coronada por un sombrero estropeado…” (página 244)
El color de piel tiene muchas implicaciones en el Caribe y además muchos estereotipos y racismo.  Por ejemplo, aunque sea muy oscura, nunca se dice que la piel de un dominicano es negra, sino algo como morena.  A cambio, dicen que el color de los haitianos es negro.  La belleza consiste en la piel clara o blanca, lo que muchos del Caribe aspiran tener.  Otras implicaciones son el hecho de que la mayoría de las familias ricas son blancas pues son los descendentes de los europeos blancos.  Casi todos los sirvientes de la familia García del Torre son haitianos que se clasifican como negros.  A través de toda la novela de De cómo las muchachas García perdieron el acento el color de la piel juega un rol y Julia Álvarez toma nota de estos roles.  Casi cada personaje en su novela se detalle con su color y sabemos de inmediato que privilegios tienen, algo como privilegio blanco en los Estados Unidos.  Pues estos privilegios también existe en el mundo latino, especialmente en la República Dominicana.

Wednesday, April 16, 2014

Cómo Idiomas forman parte de la identidad

            La identidad se crea por varios atributos incluyendo personalidad, en donde vives, tus amigos y tu educación, entre varias otras cosas.  Quizás un atributo en que menos piensan es cómo el idioma forma nuestro conocimiento del mundo y cómo vivimos.  Por ejemplo, en un estudio de idiomas, los angloparlantes recuerdan más quien rompió algo cuando fue un accidente que los hispanohablantes, quizás en gran parte porque en el inglés hay que poner culpa, o sea “He broke the vase”, pero en español la culpa se puede evitar como en la frase “se le rompió el jarrón.” Debido a esto, estamos más cómodos usando el idioma que usamos todos los días y nos identificamos con este idioma.  Lo mismo le pasa a Yolanda en De cómo las muchachas García perdieron el acento cuando se enfrenta con dos campesinos en el campo.  Aunque el español es su primer idioma, no lo ha usado mucho últimamente por haber vivido en los EE.UU. por casi 30 años.  En la página 20 vemos cómo se siente cuando se le acercan los campesinos para hablar,

“Luego, como si esa simple admisión le soltara la lengua, empieza a hablar en inglés, unas cuentas palabras.  Primero una disculpa, y después una andanada de explicación: por qué está ella en esa carretera alejada, sola, su antojo de guayabas, que nunca ha sabido cambiar una goma.”

Yolanda ya se identifica más con el inglés.  Pero no es decir que el español ha salido completamente de su identidad.  En la página 74 cuando está hablando con su marido John, le molesta a Yolanda cuando John ni siquiera aprecia su primer idioma.

“Y Yo salió corriendo como loca para precipitarse en la seguridad de su lengua materna, donde John, orgullosamente monolingüe, no podía alcanzarla por más que lo intentara.”

Como vemos, los dos idiomas le importan a Yolanda, pues ya son parte de su identidad.  Creció con el español y usa el inglés para sobrevivir en los EE.UU.  Para ella es difícil tener un matrimonio en que el otro no aprecia su pasado, su español.  Por eso en gran parte su matrimonio falla cuando Yolanda deja de entender sus palabras.  Creo que esto representa el español que no entiende John.  Estas dos citas son muy importantes y demuestran la lucha constante para muchos latinos que viven entre los dos mundos del inglés y el español.

Tuesday, April 15, 2014

Los estereotipos de las latinas


“¿Pero no entiendes?” me dijo Brenda, “murieron por amor.”
“¿Pero, qué clase de razón más estúpida es esa?” le pregunté.
“No podían vivir el uno sin el otro,” me explicó Ardyce.
“¡Por favor! Esa es la razón más ridícula para suicidarse.”
“Obviamente, nunca has estado enamorada,” suspiró Myra con desdén.
“Si lo hubiera estado, tampoco me hubiera matado por ningún muchacho.”

Este dialogó que se encuentra en las páginas 124-125 de Casi una mujer es un dialogó muy asombroso, es un dialogo que va en contra de los estereotipos de las latinas.  Un estereotipo de las latinas es que solo viven por el amor, de una edad muy joven buscan el amor.  Aquí Esmeralda está en clase con, lo que asumo, varias jóvenes blancas, pero ellas le preguntan más como una crítica por qué no entiende por qué se suicidaron Romeo y Julieta.  Esmeralda, quizá la única latina en la clase, va en contra de esta idea de amor mientras que las demás están de acuerdo con las acciones de Romeo y Julieta pues también se hubieron suicidado.
Podemos ver que este estereotipo de las latinas existen en la página 102 en De cómo las muchachas García perdieron el acento, cuando Rudy le dice a Yolanda después de “aguantar su inocencia”, más o menos, que ya se hartó de esperarle.

“Pensé que tendrías la sangre caliente, por ser hispana y demás, y que bajo toda esa mierda católica serías libre de verdad, en lugar de ser una acomplejada, como las niñas de los bailecitos de la secundaria.  Pero eres peor que una maldita puritana.”

Desde que era niño, he escuchado estereotipos así de chicas latinas.  Hoy día, no los creo pero hay muchos que todavía lo creen.  A una mujer feminista como Esmeralda le causa más problemas de lo normal y a una mujer joven como Yolanda en esta escena destruye parte de la inocencia que tiene aunque no acostó con él.  De verdad cambia su mentalidad de lo que es el amor.  En parte quizás es por eso que Yolanda también se hace una mujer fuerte y feminista.  Pero que Rudy asume que Yolanda acostaría con él solo por ser latina muestra el pensamiento de muchos muchachos y un gran problema de nuestras sociedades con los estereotipos.  Además, cinco años después cuando Rudy regresó a ver a Yolanda, creo que todos nosotros pensamos que había cambiado, incluso Yolanda.  En fin, nos enteramos que Rudy se enojó otra vez cuando Yolanda todavía no quería acostar con él, pues Rudy creía que Yolanda “hubiera superado todos sus complejos” y que ahora acostaría con él.  El problema reside en que Rudy no se dio cuenta de sus creencias equivocadas incluso cinco años después.  No es Yolanda quien necesita superar de sus complejos, sino hombres, y gente, como Rudy quienes necesitan superar sus pensamientos estereotípicos.

Friday, April 11, 2014

El color de la piel sí se nota

Una de las cosas más difíciles que muchos latinos necesiten superar mientras viven en los Estados Unidos, un lugar dominado por otra raza, es el simple hecho de que les van a discriminar solo por el color de su piel.  No sólo hablo de palabras y el habla, sino también como el lenguaje del cuerpo y las personas que le van a tirar vistazos crueles, entre otras cosas.  Es algo que le pasa a Esmeralda, la protagonista de Casi una mujer, varias veces y lo más que crece, lo más de que se da cuenta.  Por ejemplo, en las páginas 239 y 240, Esmeralda está con algunos de sus amigos en un pueblo dominado por gente blanca y ve que todos la ven, no exactamente cruelmente pero se dan cuenta de que ella tiene piel oscura.  Esmeralda dice a sí misma en estas páginas,

«El color de mi piel era algo que yo notaba todo los días cuando me desnudaba para ducharme o bañarme.»

Más temprano en la novela, Esmeralda empezó a darse cuenta de los estereotipos de su propia raza.  Se dio cuenta de los estereotipos injustos que aplicaron a los papeles del teatro, como por ejemplo cuando participa en la obra de West Side Story.  En West Side Story, dos de las personajes más prevalentes son María y Anita, dos adolescentes puertorriqueñas.  Pero hay una gran diferencia entre las dos buenas amigas, María tiene la piel blanca mientras que Anita tiene la piel más oscura.  Esmeralda se nota en la página 124,

«Era una sutileza, pero no me pasó desapercibido, que la única virgen en toda la película – la dulce e inocente María – la representaba siempre una americana, mientras que la bola de fuego sexy, era puertorriqueña.»

Ni una vez darían los papeles al revés.  Nunca veríamos una María oscura y una Anita blanca, pues esto no es congruente con los estereotipos de lo que es “ser una puertorriqueña”.  Es una desventaja que muchos latinos tienen en los EE.UU., no solo las puertorriqueñas.  Tienen que luchar contra muchos estereotipos y para tener éxito tienen que hacer más de lo normal.  Es una lucha constante que necesitan enfrentarse todos los días, y esto es algo que vemos en la personaje de Esmeralda, una joven fuerte que jamás deja de luchar.