“Era una niña que habría podido pasar por
americana, con sus ojos azules y piel blanca… y de repente se dio cuenta, de
manera impersonal, como si alguien americano e importante, alguien como el
doctor Fanning, lo afirmara: era bonita.” (página 190)
En la República
Dominicana y en la mayoría del Caribe así piensan; para ser bonito hay que
tener piel blanca, ser rubio y tener los ojos azules. A lo largo de la novela De cómo las muchachas García perdieron el acento es evidente que el
color de la piel de la gente se nota.
“…su madre solía untarle para que esa blancura lechosa aclarara su negra piel cuando era bebé.” (página
270)
“El otro, también grande y de piel
clara, parecía de más edad por los rasgos de sus cara…” (página 167)
“Pupo se sienta entre esos desconocidos
blancos, avergonzado y arrinconado.” (página 222)
“La figura delgada y huesuda del jardinero, cuya cara morena iba coronada por un sombrero estropeado…” (página 244)
El color de piel tiene
muchas implicaciones en el Caribe y además muchos estereotipos y racismo. Por ejemplo, aunque sea muy oscura, nunca se
dice que la piel de un dominicano es negra, sino algo como morena. A cambio, dicen que el color de los haitianos
es negro. La belleza consiste en la piel
clara o blanca, lo que muchos del Caribe aspiran tener. Otras implicaciones son el hecho de que la
mayoría de las familias ricas son blancas pues son los descendentes de los europeos
blancos. Casi todos los sirvientes de la
familia García del Torre son haitianos que se clasifican como negros. A través de toda la novela de De cómo las muchachas García perdieron el
acento el color de la piel juega un rol y Julia Álvarez toma nota de estos
roles. Casi cada personaje en su novela
se detalle con su color y sabemos de inmediato que privilegios tienen, algo
como privilegio blanco en los Estados
Unidos. Pues estos privilegios también
existe en el mundo latino, especialmente en la República Dominicana.
No comments:
Post a Comment